A veces me despierto y mi primer pensamiento es que no
dormí lo suficiente. Llego a la heladera (nevera) para descubrir que no tengo suficiente
fruta para hacer mi batido. Después miro mi lista de tareas pendientes y me doy
cuenta de que no tengo suficiente tiempo para hacer ni la mitad.
Me subo al auto y descubro que no tengo suficiente
gasolina para llegar al estudio de yoga. Más tarde, llego a casa y veo una carta
del director de mi banco diciendo que no gano lo suficiente para una hipoteca.
Y paso el resto del día sintiéndome como si yo no fuese
lo suficientemente buena. El problema “nunca es suficiente”.
Nunca lo suficientemente buena.
Nunca lo suficientemente delgada.
Nunca lo suficientemente inteligente.
Nunca lo suficientemente bonita.
Nunca lo suficientemente rica.
Nunca lo suficientemente exitosa.
Todos podríamos llenar el espacio en blanco de “nunca lo suficientemente
__________”
Nos pasamos la vida calculando cuánto tenemos, cuánto
queremos, y lo mucho que no tenemos. Y lo comparamos con lo que todos los demás
tienen (o las visiones de perfección que recibimos de los medios de comunicación)-
un ciclo autodestructivo que siempre terminará con la misma conclusión: nos
falta. Nunca tenemos suficiente. Nunca somos suficientes.
Pero hay una respuesta al problema “nunca es suficiente”:
La Gratitud.
La Gratitud es lo que hace ver el vaso medio lleno. Te
recuerda que tienes suficiente y que tú eres suficiente, dando como resultado la Felicidad.
Creé un frasco de gratitud y felicidad hace un par de meses. Comenzó
como nada especial, sólo un frasco de vidrio pasado de moda con una cinta atada
alrededor del borde. Todos los días, a veces varias veces al día, escribo de lo
que estoy agradecida y añado estas “notas de gratitud” o “felicidad” a mi frasco.
Y cosas notables han sucedido.
Mi visión de la vida ha cambiado. Ya no siento como que
estoy carente desde el momento en que me despierto o me regaño a mí misma por
no conseguir hacer todo en mi lista. Aprecio la comida que tengo, el tiempo que
tengo, la gente que tengo.
Apreciarte a tí mismo por tus fortalezas Y tus
imperfecciones, te permite encontrar un sentido de pertenencia y sentirte más
conectada con la vida.
Cuando tengo un mal día (¡todos los tenemos!), una rápida
mirada a mi jarro de gratitud y felicidad me recuerda que la vida está llena de cosas
maravillosas que agradecer y tengo la fuerza y el apoyo para superar cualquier
cosa.
¡Pero tener gratitud no sucede solo! Es una práctica que
tenemos que fomentar todos los días. No esperarías que una flor crezca sin
agua, y no podrías esperar que tu cuerpo sea más sano sin nutrirlo. Así que no
puedes esperar sentir que tienes lo suficiente y que tú eres suficiente, sin
alimentar una gratitud por la vida y una apreciación de tí mismo.
A veces son las cosas simples las que hacen la vida
maravillosa: el hermoso amanecer y las flores al fondo del jardín, la sonrisa
de un extraño, o el texto de apoyo de un amigo.
Tomarse el tiempo para apreciar esos momentos de alegría
te ayuda a apreciar tu vida y tí mismo.
Materiales para tu jarra de Gratitud y Felicidad:
– 1 frasco/caja
– Papel para escribir tus notas de Gratitud y Felicidad
– Gratitud y Felicidad
– Opcional: cinta, stickers, o lo que gustes para decorar
